6 de febrero

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Más de 100 chicas y chicos protagonizaron una nueva edición de «Aventuras Nocturnas» en Estación Embarcaderos

La iniciativa que nació como un proyecto del Consejo de Niñas y Niñas ya se convirtió en un clásico local. En esta oportunidad, la jornada tuvo como locación el predio de Vélez Sársfield 164.

Bajo un cielo que parecía pintado por Berni y desafiando los pronósticos de lluvia, la antigua estación de trenes Embarcaderos (Vélez Sarsfield 164) encendió sus luces este jueves para recibir a más de un centenar de chicas y chicos de entre 8 y 11 años. En el emblemático predio verde frente al río, Rosario fue testigo de una nueva edición de «Aventuras Nocturnas», un proyecto pensado por y para las infancias.

Desde las 19 y hasta la medianoche, la curiosidad de las y los más chicos fue la verdadera protagonista. Fue un encuentro para celebrar a través de una "festejación" -como eligieron llamarla los más peques- el juego, la amistad y el aire libre. Todo sin medias tintas, porque la "exageración", como dice su propuesta del año 2023, es parte de su mirada.

Al comenzar la tarde, el subsecretario de Innovación Cultural de la Secretaría de Cultura y Educación, Nicolás Charles, junto al subsecretario de Obras Públicas, Juan Manuel Ferrer, y sus respectivos equipos de trabajo, dialogaron con las y los protagonistas sobre el último proyecto del Consejo de Niñas y Niños 2025, cuya premisa es "volver a la vereda", buscando transformarla en un espacio habitable para todas y todos.

Utilizando un mapa gigante de la ciudad desplegado en el jardín, chicas y chicos jugaron a ser urbanistas: trazaron ideas y propusieron soluciones para sus propios barrios, abordando la planificación urbana desde una perspectiva fresca, espontánea y única. En esa gran representación citadina montada en tarimas, los límites se desdibujaron.

Por otra parte, las viñetas de Frato (Francesco Tonucci) parecieron cobrar vida durante la aventura nocturna, evocando aquel diálogo siempre vigente en el que las y los niños le plantearon a un profesional: "Señor arquitecto, en lugar de toboganes y calesitas, lo que nosotros queremos es arena, agua, setos y piedras".

Posteriormente a la instancia de pensar la ciudad con ojos de niños, correr, saltar, prender y apagar linternas, y diseñar estrategias de ajedrez, llegó el corazón de la jornada: el mentado 'picnic exagerado'. Lejos de los manteles individuales, una lona infinita, de un perfecto cuadrillé blanco y rojo, unificó a todos en una sola mesa colectiva. Hubo montañas de sanguchitos, pizzas, empanadas, frutas de todos los colores y una regla implícita: compartirlo todo.

En este contexto, el neologismo "festejación" fue defendido a capa y espada mientras las sombras chinescas asomaban emulando enormes figuras en alguna pared del predio, dotando al término de mayor autoridad semántica.

El mapa de los sentidos: una expedición nocturna

La exploración estuvo guiada por una hoja de ruta sensorial que invitó a niñas y niños a redescubrir el entorno a través de consignas con un ritmo gramatical que permitiera intentar seguir su energía: la poesía. 

El tacto y el olfato: la aventura comenzó en el 'Quiosco de los Cuentos', donde las manos reemplazaron a los ojos para "observar" libros y distinguir cortezas suaves de rugosas. Luego, la expedición se trasladó a la huerta, desafiando a las narices a identificar aromas dulces y amargos que jugaban a las escondidas entre las plantas.

La vista y el oído: con visores apuntando a la luna, tentaculares agudos (unos auriculares con varias entradas, a lo pulpo, para captar sonidos) y linternas captadoras de insectos nocturnos, siguieron las luces de colores para orientarse en este viaje exploratorio.

Monstruos, mensajes y luz de vela

El ingreso a la casa principal también tuvo su exageración. En el espacio dedicado a los monstruos de Antonio Berni, las y los participantes se toparon con seres misteriosos y debieron agudizar el ingenio para descifrar sus mensajes ocultos.

El cierre del recorrido tuvo lugar en la sala 'Estación Naturaleza'. Allí, el ritmo vertiginoso de la búsqueda dio paso a la introspección: un espacio iluminado tenuemente por velas y faroles ofreció el refugio perfecto para procesar lo vivido.

"Al principio me daba un poquito de miedo la oscuridad, pero cuando prendimos las linternas y vimos que podíamos correr por todos lados, me olvidé", contó una de las nenas que todavía tenía los ojos iluminados por la sorpresa.

Al dar las doce, aventureras y aventureros se retiraron con las zapatillas cansadas de andar la nocturnidad y colmadas de rocío y pasto. La noche en la ciudad guarda caminos hermosos y sentidos por explorar; algunos son raros y misteriosos, pero con esta propuesta, todos invitaron a respirar la autonomía de la infancia.

Esta edición de Aventuras Nocturnas en Embarcaderos se suma a las otras ediciones realizadas en la Biblioteca Argentina y el Palacio de los Leones. El objetivo se cumplió: demostrar que la noche no tiene por qué ser un territorio exclusivo de adultas y adultos.

Estación Embarcaderos

VELEZ SARSFIELD DALMACIO 164
Miércoles a viernes de 09:00 a 17:00 Domingo de 10:00 a 13:00

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